Libros de CARLOS GIMENEZ Biografia Online

Foto de CARLOS GIMENEZ
Carlos Giménez nació el 16 de marzo de 1941 en el barrio madrileño de Embajadores. Era el más joven de tres hermanos. Su padre, Vicente, dueño de un taller de soldadura, fue de la ciudad de Tomelloso en La Mancha y murió cuando el pequeño Carlos apenas tenía un año de edad. Su madre, Marcelina, era de origen Avulense y, tras convertirse en viuda, vendió el taller y estableció otros negocios que no funcionaban. Estaba enfermo de tuberculosis cuando Carlos tenía cinco años y la enfermedad le impidió cuidar a sus hijos: el mayor marchaba con parientes a Tomelloso, mientras que los otros dos eran enviados a una escuela de Bienestar Social. Carlos vivió una dura infancia en los años de la posguerra, pasando de un hogar de acogida a otro, sufriendo penurias de todo tipo. Aun así, él ya llevaba consigo su destreza artística, que se desarrolló poco a poco, y que le ayudó a lidiar mejor con la dura realidad. En esa época descubrió la serie de aventuras de Puppies, de José Iranzo, de la que se convirtió en un ferviente seguidor. Aprendió los cómics de memoria, reprodujo sus dibujos una y otra vez y se prometió a sí mismo que algún día sería dibujante. A los catorce años regresa a la casa de su madre en su antiguo barrio y comienza a trabajar como aprendiz en el taller de Sarmentero, taller de restauración y decoración de porcelana en el Rastro de Madrid. No dejó de dibujar, y después de Iranzo, su siguiente pasión fue el Capitán Trueno, de Ambrós. A los diecisiete años tuvo la oportunidad de conocer a Manuel López Blanco, autor de Las Aventuras del FBI, quien enseñó sus dibujos. Blanco fue capaz de ver su talento y lo tomó como asistente, una ocupación que ocupó durante más de un año, antes de que se le presentara la oportunidad en la agencia Ibergraf como ilustrador. Su primera obra importante fue la tira Drake & Drake con guión de José Mallorquí. Sin embargo, tenía problemas y ...

CARLOS GIMENEZ



Carlos Giménez nació el 16 de marzo de 1941 en el barrio madrileño de Embajadores. Era el más joven de tres hermanos. Su padre, Vicente, dueño de un taller de soldadura, fue de la ciudad de Tomelloso en La Mancha y murió cuando el pequeño Carlos apenas tenía un año de edad. Su madre, Marcelina, era de origen Avulense y, tras convertirse en viuda, vendió el taller y estableció otros negocios que no funcionaban. Estaba enfermo de tuberculosis cuando Carlos tenía cinco años y la enfermedad le impidió cuidar a sus hijos: el mayor marchaba con parientes a Tomelloso, mientras que los otros dos eran enviados a una escuela de Bienestar Social. Carlos vivió una dura infancia en los años de la posguerra, pasando de un hogar de acogida a otro, sufriendo penurias de todo tipo. Aun así, él ya llevaba consigo su destreza artística, que se desarrolló poco a poco, y que le ayudó a lidiar mejor con la dura realidad. En esa época descubrió la serie de aventuras de Puppies, de José Iranzo, de la que se convirtió en un ferviente seguidor. Aprendió los cómics de memoria, reprodujo sus dibujos una y otra vez y se prometió a sí mismo que algún día sería dibujante. A los catorce años regresa a la casa de su madre en su antiguo barrio y comienza a trabajar como aprendiz en el taller de Sarmentero, taller de restauración y decoración de porcelana en el Rastro de Madrid. No dejó de dibujar, y después de Iranzo, su siguiente pasión fue el Capitán Trueno, de Ambrós. A los diecisiete años tuvo la oportunidad de conocer a Manuel López Blanco, autor de Las Aventuras del FBI, quien enseñó sus dibujos. Blanco fue capaz de ver su talento y lo tomó como asistente, una ocupación que ocupó durante más de un año, antes de que se le presentara la oportunidad en la agencia Ibergraf como ilustrador. Su primera obra importante fue la tira Drake & Drake con guión de José Mallorquí. Sin embargo, tenía problemas y ...